El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) hizo un llamado a la población a identificar de manera oportuna las señales de alerta del estrés, así como a fortalecer hábitos de autocuidado, con el objetivo de prevenir afectaciones a la salud física y mental.
De acuerdo con el organismo, el estrés es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones que demandan adaptación, ya sean de tipo físico, emocional o mental. No obstante, se distingue entre el llamado “eustrés”, que puede resultar positivo al favorecer el rendimiento, y el “distrés”, que se presenta cuando la persona se siente rebasada y experimenta malestar psicológico.
Entre las principales señales de alerta se encuentran el agobio, la irritabilidad y la ansiedad, así como síntomas como nerviosismo constante, dificultad para relajarse, tristeza persistente, fatiga sin causa aparente y problemas de concentración. Estas manifestaciones pueden impactar de manera significativa el bienestar general si no se atienden oportunamente.

El IMSS advirtió que el estrés prolongado también puede tener repercusiones en la salud física, tales como dolores de cabeza, tensión muscular, trastornos digestivos, alteraciones del sueño e incluso debilitamiento del sistema inmunológico, lo que incrementa el riesgo de enfermedades.
Asimismo, en el caso de niñas, niños y adolescentes, la irritabilidad puede ser un indicador clave, por lo que se recomienda prestar atención a cambios en la conducta, el rendimiento escolar y las relaciones interpersonales.
Entre los factores que pueden detonar el estrés se encuentran los cambios importantes en la vida, conflictos familiares, exigencias laborales o académicas, así como problemas económicos o de salud.
Para prevenir sus efectos negativos, el Instituto recomendó adoptar medidas de autocuidado como mantener una adecuada higiene del sueño —dormir entre siete y ocho horas y evitar el uso de pantallas antes de dormir—, llevar una alimentación balanceada y realizar actividad física de manera regular.
Además, se sugiere establecer rutinas que favorezcan la expresión emocional, identificar los factores que generan estrés y fortalecer las redes de apoyo, como la familia y amistades. En caso de que los síntomas persistan, es fundamental buscar atención profesional en las Unidades de Medicina Familiar o a través de servicios de orientación psicológica.
De manera complementaria, especialistas en salud mental coinciden en que la detección temprana y el autocuidado son pilares fundamentales para prevenir trastornos como la ansiedad o la depresión, ya que permiten intervenir antes de que los síntomas se agraven y afecten la calidad de vida.
Finalmente, el IMSS reiteró la importancia de no minimizar los síntomas y acudir a atención médica cuando el estrés supera la capacidad de afrontamiento, a fin de recibir apoyo oportuno y evitar consecuencias mayores en la salud integral.


