El IMSS invita a reconocer los síntomas de hipertensión arterial pulmonar para una atención médica temprana.

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) emitió una alerta epidemiológica dirigida a la población general para reconocer los principales síntomas de la hipertensión arterial pulmonar (HAP) y solicitar atención médica oportuna, con la finalidad de evitar complicaciones severas asociadas a esta enfermedad crónica y progresiva.

La HAP es una patología grave que afecta los vasos sanguíneos que comunican el corazón con los pulmones, provocando un aumento de la presión arterial en las arterias pulmonares que daña principalmente el lado derecho del corazón.

Abordaje de la hipertensión arterial pulmonar para el clínico:  fisiopatología, diagnóstico y tratamiento | REC: CardioClinics

Los especialistas del Hospital de Cardiología del Centro Médico Nacional (CMN) Siglo XXI del IMSS señalan que los síntomas de alerta incluyen, entre otros: falta de aire al realizar esfuerzo o actividad física, dolor opresivo en el pecho, palpitaciones y retención de líquidos en extremidades. Estos signos coinciden con los descritos por fuentes médicas internacionales, que también destacan fatiga, mareos o desmayos, y coloración azulada en labios o dedos como manifestaciones asociadas al avance de la enfermedad.

La enfermedad progresa lentamente, y sin diagnóstico ni tratamiento oportunos puede implicar daño en órganos vitales como el corazón, el hígado y los riñones, así como una mayor dificultad respiratoria incluso en reposo y cambios en la coloración de la piel.

El IMSS informó que en su hospital de referencia nacional se otorgan alrededor de 200 consultas mensuales a pacientes con HAP (de primera vez y seguimiento) y que, según las guías de práctica clínica, la detección se estima en aproximadamente 15 casos por millón de habitantes. Para llegar al diagnóstico se emplean procedimientos como radiografía de tórax, pruebas de laboratorio, tomografía, estudios cardiopulmonares y cateterismo cardíaco derecho, entre otros.

Aunque la HAP no es curable, los médicos destacaron que existen medicamentos específicos y estrategias de manejo que pueden estabilizar la condición y mejorar la calidad de vida de los pacientes, junto con recomendaciones de cuidados generales como control de comorbilidades, ejercicio y hábitos saludables.

La alerta también subraya la importancia de que mujeres embarazadas con HAP reciban un control médico estricto debido al alto riesgo de mortalidad materna y perinatal asociado a esta condición.

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