En el marco del Día Mundial del Riñón, que se conmemora cada 12 de marzo, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) exhortó a la población a fortalecer las acciones de prevención y detección oportuna de la enfermedad renal, con el objetivo de evitar complicaciones graves en la salud.
El Instituto destacó que la enfermedad renal crónica representa un problema de salud pública creciente, debido a que en sus primeras etapas suele ser asintomática, lo que dificulta su diagnóstico temprano. De acuerdo con datos institucionales, durante 2025 se identificaron alrededor de 2.3 millones de derechohabientes con algún grado de enfermedad renal, de los cuales cerca de 85 mil requieren terapias de sustitución renal, como diálisis peritoneal o hemodiálisis.
El doctor Juan José Salazar González, coordinador de Programas Médicos del IMSS, señaló que entre los principales factores de riesgo para desarrollar daño en los riñones se encuentran enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión arterial, además de la obesidad, antecedentes familiares, el consumo excesivo de bebidas azucaradas y el uso indiscriminado de medicamentos como analgésicos o antiinflamatorios.

Especialistas advierten que los riñones son órganos fundamentales para el organismo, ya que su función principal es filtrar desechos y exceso de líquidos de la sangre para eliminarlos a través de la orina, además de regular el equilibrio de minerales y la presión arterial. Cuando estos órganos se deterioran, pueden presentarse síntomas como fatiga, hinchazón en piernas o rostro, cambios en la orina, anemia o alteraciones óseas, lo que generalmente indica que la enfermedad se encuentra en etapas avanzadas.
Para favorecer la detección temprana, el IMSS recomienda realizar estudios de laboratorio como la medición de creatinina en sangre y análisis de orina que permitan identificar proteínas, indicadores clave del funcionamiento renal. Estas pruebas, junto con revisiones médicas periódicas, facilitan el diagnóstico oportuno y la intervención temprana.
En cuanto al tratamiento, el Instituto ofrece diversas alternativas terapéuticas, que incluyen manejo médico en etapas iniciales mediante medicamentos y cambios en el estilo de vida, así como terapias de reemplazo renal en fases avanzadas, entre ellas diálisis peritoneal, hemodiálisis y trasplante renal, considerado el tratamiento más efectivo para la insuficiencia renal terminal.
Ante este panorama, el IMSS enfatiza la importancia del autocuidado y la prevención, mediante hábitos saludables como mantener una alimentación equilibrada rica en frutas y verduras, beber suficiente agua, realizar actividad física de manera regular, evitar la automedicación y controlar enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión.
Finalmente, especialistas advierten que la enfermedad renal crónica podría convertirse en una de las principales causas de muerte a nivel mundial hacia 2040, por lo que la prevención, la educación en salud y el diagnóstico oportuno son fundamentales para reducir su impacto en la población.


