Continua la violencia en Ámerica Latina y el Caribe contra las niñas y niños.

Ciudad de Panamá / Washington, D.C., 26 de enero de 2026 — La violencia continúa siendo una amenaza profunda para la vida, la salud y el bienestar de millones de niñas, niños, adolescentes y jóvenes en América Latina y el Caribe, advierten la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y UNICEF en una publicación conjunta que presenta datos actualizados sobre este fenómeno y las acciones necesarias para prevenirlo y atenderlo de manera integral.

El informe Violencia contra niños, niñas y adolescentes en Latinoamérica y el Caribe: Nuevos datos y soluciones revela que, entre 2015 y 2022, más de 53 000 niñas, niños y adolescentes fueron víctimas de homicidio en la región, lo que refleja la magnitud letal de la violencia en este grupo de población.

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Según los datos más recientes, aunque la tasa de homicidios entre adolescentes varones muestra una ligera disminución —de 17.63 a 10.68 muertes por cada 100 000 entre 2021 y 2022— sigue en niveles elevados. En contraste, la tasa entre adolescentes mujeres se duplicó, al pasar de 2.13 a 5.1 muertes por cada 100 000 en el mismo periodo.

La violencia no se limita a los hechos letales. El documento destaca que 6 de cada 10 niños, niñas y adolescentes de hasta 14 años son objeto de disciplina violenta en el hogar, mientras 1 de cada 4 adolescentes de 13 a 17 años experimenta acoso escolar, y casi una de cada cinco mujeres jóvenes ha sufrido violencia sexual antes de cumplir los 18 años. Estos datos evidencian cómo diferentes formas de violencia se entrelazan y se intensifican con el tiempo.

Las causas de este fenómeno son complejas y multifactoriales. Factores como la violencia armada, el crimen organizado, el fácil acceso a armas de fuego, las profundas desigualdades sociales y las normas de género nocivas contribuyen a que los y las adolescentes enfrenten situaciones de riesgo que amenazan su integridad física y emocional.

Expertos de la OPS y UNICEF subrayan que la violencia tiene repercusiones duraderas en la salud física y mental de la infancia y la adolescencia, vulnerando su derecho a crecer en entornos seguros, tanto en el hogar como en la escuela y la comunidad. En este contexto, los sistemas de salud, educación y protección social deben desempeñar un papel central tanto en la prevención como en la respuesta a la violencia.

Para enfrentar esta problemática, el informe plantea soluciones basadas en evidencia. Entre las acciones propuestas se encuentran:

  • Fortalecer y hacer cumplir leyes de protección integral para niñas, niños y adolescentes.
  • Garantizar el control efectivo de armas de fuego, un factor asociado con altos índices de violencia letal.
  • Capacitar a profesionales de salud, educación y justicia para identificar, atender y referir casos de violencia de forma oportuna y adecuada.
  • Apoyar a padres, cuidadores y comunidades en prácticas de crianza respetuosa y libre de violencia.
  • Invertir en entornos de aprendizaje seguros y fomentar servicios de apoyo para las víctimas y sus familias.

El informe fue validado durante una consulta ministerial regional celebrada en octubre de 2025, que reunió a más de 300 representantes de gobiernos y organizaciones de toda la región para acordar estrategias concretas destinadas a garantizar entornos más seguros para la niñez y la adolescencia en América Latina y el Caribe.

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