Banco de Piel y Tejidos del Instituto Nacional de Rehabilitación Luis Guillermo Ibarra, cumple 15 años de brindar atención.

Ciudad de México, febrero de 2026 — A quince años de la puesta en marcha del Banco de Piel y Tejidos del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) “Luis Guillermo Ibarra”, este centro de referencia en México ha consolidado un impacto significativo en la atención y recuperación de pacientes que han sufrido quemaduras graves, mejorando de manera sustancial su condición de salud y calidad de vida.

Desde su creación en 2009, el Banco de Piel y Tejidos ha desarrollado y perfeccionado procesos científicos de procuración, procesamiento y criopreservación de tejidos humanos, incluyendo piel, tejido cardiovascular, huesos y tendones, con el objetivo de destinarlos a trasplantes que favorezcan la recuperación de personas con lesiones severas.

Según declaraciones del Dr. Francisco Martínez Flores, jefe de la División de este banco, se han procesado cerca de 628 mil centímetros cuadrados de piel con fines de trasplante, de los cuales más de 556 mil 624 centímetros cuadrados se han liberado para 260 procedimientos quirúrgicos de implantación de tejidos, proporcionando coberturas biológicas que aceleran la reparación de heridas y reducen complicaciones.

El proceso de conservación de estos tejidos se basa en técnicas avanzadas de criopreservación a temperaturas de hasta 80 grados bajo cero, que detienen la actividad biológica y permiten mantener la viabilidad celular y estructural durante meses o incluso años, garantizando su uso terapéutico cuando los pacientes lo requieren.

El banco opera con infraestructura especializada, que incluye una cámara central de procesamiento y múltiples laboratorios dedicados a la preparación de insumos, cuarentena de tejidos, cultivo y empaquetamiento, así como un banco de córneas. Todos los tejidos donados son sometidos a pruebas de certificación molecular y sanitarias para descartar enfermedades transmisibles como hepatitis B y C, VIH, sífilis, dengue y tuberculosis, asegurando la seguridad de los aloinjertos.

Este modelo de banco de tejidos funciona no solo como soporte clínico para la atención de quemaduras profundas —que en muchos casos afectan hasta el 90 % de la superficie corporal—, sino también como un componente clave en la promoción de la cultura de donación cadavérica en México, un desafío pendiente para ampliar la cobertura y el acceso a trasplantes de tejidos en el país.

De acuerdo con estimaciones de organismos internacionales, cada año alrededor de 180 mil personas mueren a causa de quemaduras en el mundo, particularmente en países de ingresos medios y bajos, lo que subraya la importancia de contar con infraestructura especializada como la del Banco de Piel y Tejidos para disminuir la mortalidad y morbilidad asociadas a estas lesiones.

La labor del banco, además de atender directamente las necesidades terapéuticas de los pacientes, también se integra al marco científico y regulatorio del Sistema Nacional de Trasplantes, contribuyendo al desarrollo de procedimientos estandarizados y protocolos de seguridad en la procuración y uso de tejidos donados para fines médicos.

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