llamado a la acción global para enfrentar el preocupante avance de la resistencia a los antibióticos, una amenaza creciente que compromete la eficacia de los tratamientos médicos y pone en riesgo millones de vidas en todo el mundo.
En un informe publicado esta semana, la OMS advierte que el uso excesivo e indebido de antibióticos —tanto en la medicina humana como en la agricultura— está acelerando el desarrollo de bacterias resistentes, lo que hace que infecciones comunes como la neumonía, las infecciones urinarias o las enfermedades de transmisión sexual se vuelvan cada vez más difíciles —y en algunos casos imposibles— de tratar.
“Estamos ante una crisis silenciosa que podría revertir décadas de avances en la medicina moderna. Si no se toman medidas urgentes, podríamos enfrentarnos a un escenario en el que infecciones menores vuelvan a ser mortales”, advirtió el director general de la OMS, Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus.

La organización insta a los gobiernos a implementar políticas de control más estrictas, fomentar el uso responsable de los antibióticos, invertir en investigación para desarrollar nuevos medicamentos y fortalecer los sistemas de vigilancia para detectar y monitorear los casos de resistencia.
Además, la OMS resalta la importancia de concienciar a la población sobre el uso adecuado de estos fármacos. El mal uso, como suspender tratamientos antes de tiempo o automedicarse, contribuye significativamente al problema.
Según estimaciones recientes, la resistencia a los antimicrobianos causa ya más de 1,2 millones de muertes anuales en todo el mundo, y la cifra podría multiplicarse si no se toman acciones inmediatas y coordinadas.
La OMS concluye su informe con un llamado claro: “La resistencia a los antibióticos no es un problema del futuro, es una emergencia actual. Actuar ahora es esencial para proteger la salud mundial.”


