La Secretaría de Salud, a través del Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH y el Sida (Censida), exhortó a la población mayor de 18 años a realizarse pruebas voluntarias de detección de hepatitis C, como una estrategia fundamental para lograr un diagnóstico oportuno y evitar complicaciones graves asociadas a esta enfermedad.
De acuerdo con el comunicado oficial, la realización de pruebas voluntarias permite identificar la infección en etapas tempranas, lo que facilita el acceso a tratamiento adecuado y contribuye a prevenir padecimientos como cirrosis hepática o cáncer de hígado.
La hepatitis C es una infección viral que afecta el hígado y que, en la mayoría de los casos, puede evolucionar de manera silenciosa durante años, ya que muchas personas no presentan síntomas en fases iniciales. Sin tratamiento, esta enfermedad puede volverse crónica y generar daño hepático progresivo.

Especialistas de Censida señalan que las recomendaciones internacionales sugieren que toda persona adulta se realice al menos una prueba de detección en su vida, y con mayor frecuencia en aquellos grupos con factores de riesgo, como personas que han tenido contacto con sangre contaminada, usuarios de drogas inyectables, personas con VIH, quienes se han realizado tatuajes o perforaciones sin medidas adecuadas de higiene, o quienes recibieron transfusiones sanguíneas antes de 1995.
Asimismo, se destaca que las pruebas para detectar hepatitis C son sencillas y generalmente se realizan en dos etapas: una prueba inicial de anticuerpos y, en caso de resultar reactiva, una prueba confirmatoria mediante técnicas moleculares. Estas pruebas están disponibles en unidades de salud y pueden realizarse de manera gratuita en el sistema público.
En cuanto al tratamiento, los avances médicos han permitido el desarrollo de medicamentos antivirales altamente eficaces, con tasas de curación superiores al 95 por ciento y esquemas terapéuticos de corta duración, que oscilan entre dos y tres meses.
El organismo también subraya la importancia de fomentar la prevención y la educación en salud, ya que la principal vía de transmisión del virus es el contacto con sangre infectada, aunque también puede ocurrir por transmisión sexual o de madre a hijo durante el embarazo.
Finalmente, Censida enfatiza que la eliminación de la hepatitis C como problema de salud pública es un objetivo alcanzable si se fortalecen las acciones de detección, diagnóstico y tratamiento oportuno, así como la concientización de la población sobre la importancia de realizarse pruebas, incluso en ausencia de síntomas.


