La OMS alienta a fomentar en escuelas una alimentación saludable.

Ginebra, Suiza, 27 de enero de 2026. — La Organización Mundial de la Salud (OMS) hizo un llamado global a los sistemas educativos para que impulsen políticas e intervenciones que fomenten una alimentación saludable en las escuelas, con el objetivo de enfrentar los crecientes retos de malnutrición —como el sobrepeso, la obesidad y la desnutrición— entre la población infantil y adolescente.

En un comunicado emitido el 27 de enero de 2026, la OMS presentó una nueva directriz mundial basada en evidencia científica, que recomienda a los países adoptar un enfoque integral para garantizar que los alimentos y bebidas disponibles en los centros educativos sean saludables y nutritivos. Según la organización, la implementación de estas recomendaciones puede contribuir a la formación de hábitos alimentarios saludables desde edades tempranas y reducir las inequidades en salud y nutrición.

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La OMS subraya que las escuelas constituyen un entorno clave para influir en las prácticas alimentarias de los niños, quienes pasan gran parte de su jornada en estos espacios. El director general de la organización, Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, destacó que “la alimentación que los niños reciben en la escuela y los entornos que determinan lo que comen pueden tener efectos profundos en su aprendizaje y consecuencias permanentes para su salud y bienestar.”

La OMS señaló que el sobrepeso y la obesidad infantil han aumentado de forma alarmante, mientras que la desnutrición sigue siendo un desafío en muchas regiones del mundo. En 2025, aproximadamente 1 de cada 10 niños y adolescentes en edad escolar —alrededor de 188 millones— vivía con obesidad, cifra que supera por primera vez el número de menores con peso insuficiente.

Además, se estima que unos 466 millones de niños reciben alimentos en la escuela, aunque hay escasa información sobre la calidad nutricional de estas comidas y bebidas. Esto resalta la necesidad de políticas y prácticas alimentarias más sólidas en los entornos educativos.

La directriz de la OMS incluye recomendaciones específicas para los sistemas escolares:

  • Establecer normas obligatorias para incrementar la disponibilidad y el consumo de alimentos y bebidas saludables, al tiempo que se limita el acceso a los productos con alto contenido de azúcares, sal o grasas poco saludables.
  • Implementar intervenciones de estímulo conductual (conocidas como “empujoncitos” o nudges), que pueden incluir cambios en la presentación, la ubicación o el precio de los alimentos para incentivar la elección de opciones más nutritivas.

No obstante, la OMS enfatiza que no basta con elaborar políticas educativas: también es esencial contar con mecanismos robustos de monitoreo y cumplimiento para asegurar su implementación efectiva.

Según el Global database on the Implementation of Food and Nutrition Action (GIFNA) de la OMS, para octubre de 2025, 104 Estados Miembros contaban con políticas de alimentación saludable en las escuelas, y casi tres cuartas partes de estas incluían criterios obligatorios para guiar la composición de los alimentos ofrecidos. Sin embargo, solo 48 países tenían políticas que restringían la comercialización de alimentos altos en azúcar, sal o grasas poco saludables.

La OMS trabajará de manera estrecha con los Estados Miembros para apoyar la adaptación y aplicación de estas directrices mediante asistencia técnica, intercambio de conocimientos y colaboración internacional, incluidas iniciativas como el Plan de aceleración de la OMS para poner fin a la obesidad y la Iniciativa “Escuelas Amigas de la Nutrición”.

Expertos en salud pública destacan que hábitos alimentarios saludables desde la infancia están asociados con mejores resultados de salud a largo plazo, incluyendo menores riesgos de enfermedades crónicas como diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer. Además, una nutrición adecuada en la etapa escolar está relacionada con un mejor desempeño académico y bienestar general de los estudiantes.

Este llamado de la OMS representa una apuesta por entornos escolares que no solo alimenten, sino que nutran, contribuyendo así al desarrollo integral y a la salud sostenible de las futuras generaciones.

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