El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ha reforzado sus estrategias para prevenir y atender de forma temprana la Enfermedad Renal Crónica (ERC) mediante un abordaje integral y multidisciplinario en las Unidades de Medicina Familiar (UMF).
Entre las acciones destacadas, se realizan exámenes de laboratorio clave en el primer nivel de atención, como el análisis general de orina, la microalbúmina y la medición de creatinina en sangre. Estos estudios permiten estimar la tasa de filtrado glomerular, un indicador esencial para detectar daño renal en etapas tempranas o identificar a personas en riesgo.
El IMSS también impulsa la capacitación continua de su personal médico y de enfermería, mediante cursos y protocolos actualizados, para mejorar la detección y el manejo de la ERC en sus fases iniciales.

En cuanto al tratamiento, una vez diagnosticada la ERC, se promueve un enfoque interdisciplinario que incluye nutrición, ejercicio, control riguroso de comorbilidades (como diabetes o hipertensión) y la participación en programas educativos.
Actualmente, el IMSS atiende cerca de 80 mil pacientes con ERC en etapa terminal, de los cuales aproximadamente el 52 % reciben hemodiálisis y el 48 % diálisis peritoneal.
Se identifica que los principales factores de riesgo asociados a la ERC son la diabetes, la hipertensión, la obesidad, así como otras condiciones como infecciones urinarias recurrentes, litiasis renal o el uso prolongado de ciertos medicamentos nefrotóxicos.
Para reducir el avance de la enfermedad, el IMSS recomienda que las personas con factores de riesgo acudan regularmente a consulta —al menos una vez al mes— para darle seguimiento a estudios clínicos, adherencia al tratamiento y recibir orientación personalizada.
Asimismo, se insta a la población a utilizar los módulos PrevenIMSS y acudir a su médico familiar para una evaluación preventiva, a fin de detectar posibles alteraciones renales de manera oportuna.
En resumen, el IMSS reafirma su compromiso institucional de ofrecer una atención médica proactiva y coordinada para prevenir la progresión de la Enfermedad Renal Crónica, mejorando la calidad de vida de sus derechohabientes y reduciendo los riesgos de complicaciones severas.


